Magalí
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6 Octubre 2011
El pasado viernes nació mi hija Magalí. Es una preciosa niña que, afortunadamente para ella, se parece más a su madre que a su padre. El nombre de Magalí lo escuché por primera vez en una conferencia que me invitaron a pronunciar en el Rotary Club de Sarrià hace apenas 15 años. El Presidente del citado club se llamaba Pepe Fajula y, la coincidencia de apellido tan ilustre, desembocó en aprecio mutuo. Pepe es un insigne abogado penalista de Barcelona que encontró una partida de nacimiento de una niña que se llamaba Magalí Fajula del año 1500. Su hija, también llamada Magalí Fajula, me ha enviado un fantástico mensaje por Facebook felicitándonos por el nacimiento de una tocaya tan especial. Me alegra que el nacimiento de mi hija me haya permitido retomar el contacto con Pepe Fajula.
Por cierto, el nombre no es ni catalán ni francés. Es occitano y significa “perla”. El apellido Fajula también es de origen occitano (cátaro para más señas) y proviene de “fajol” (hayedo). Para más información, existe un grupo en Facebook llamado “Fajulas”. Son las ventajas de tener un apellido tan poco común.
El proceso de registro de mi hija Magalí fue aproximadamente como sigue. Ayuntamiento de Sant Cugat: “necesito certificados de empadronamiento para registrar a nuestra hija”. “Aquí los tiene” (y no, no hubo espera). Registro Civil de Sant Cugat (municipio con mayor natalidad per cápita de toda España): (no hay nadie en recepción pero aparecen dos funcionarios a las 9:45h con cara de haber desayunado bien) “Vengo a registrar a mi hija y traigo TODOS los documentos que pueda llegar a pedirme”. “El procedimiento ha cambiado y ahora deben venir a la vez padre y madre”. “Pero la madre acaba de dar a luz…”. “Este es el procedimiento. Si no le gusta, pone una queja o se va a Barcelona”. 3 horas más tarde. “Hola, vuelvo a ser yo con la madre de la niña” (llega un funcionario con cara de haber desayunado bien a las 12:45h y en el mismo momento se marcha otra funcionaria con cara de ir de compras antes de que cierren los comercios). “Haré fotocopia de todos los documentos y dentro de 10 días le llamaremos para que vuelva (no es necesario que vuelvan los dos a la vez)”. “Hasta que no esté registrada la niña no pueden empadronarla ni darla de alta en la Seguridad Social”. “Oh, muchas gracias”. Nos vamos a casa. Llaman al día siguiente (si no me he descontado, un día después). “Ya puede volver a registrar a su hija”. Pienso “¿me lo parece o ha pasado sólo un 10% del tiempo que estimaban?”. “Vuelvo a primera hora de la mañana del día siguiente al registro (tercer viaje “presencial” al insigne Registro Civil)”. Ni rastro de las funcionarias de recepción que aparecen a las 9:30h con cara de salir en 5 minutos a desayunar. “Probablemente el procedimiento no es culpa de los funcionarios del Registro Civil pero está claro que mis impuestos permiten que lleven un horario de lo más flexible”.
Corolario: El sistema, aparte de ser insostenible, es ineficiente. Cuando la gente no aspire a tener “plaza fija” con el objetivo manifiesto de “tumbarse a la bartola”, este país tendrá alguna oportunidad de ser competitivo.
Mensaje a los empleados de la administración pública: “cuando las barbas de tu vecino veas quemar (el vecino son los empleados de empresas privadas, emprendedores y empresarios…es decir, casi todo el mundo menos los funcionarios) pon las tuyas a remojar”.
Fin.
“Qué va”. Las aventuras para dar de alta una niña en la Seguridad Social me ocuparán otro post. No he terminado el proceso pero promete grandes emociones.























